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lunes, 18 de enero de 2016

Brindis por Álvaro Domecq, artículo de Rafael Peralta Revuelta en el diario La Razón.

Brindis por Álvaro Domecq

Hay un repique de cascos en el patio de la Espléndida. La brisa huele a toro bravo y sabe a Jerez. A La Ina. Al fino de La Janda. A libretas de notas ganaderas y sombreros jerezanos. Hoy la memoria viaja hasta los campos del Sur de Cádiz, por entre los llanos de Los Alburejos. Y vuelven al campo las estampas de un torero Cordobés, Manuel Rodríguez "Manolete", a caballo junto al niño Álvaro Domecq Romero. Y entre los carretones y la zulla,  crecen los becerros burracos y "coloraos", nietos de la mejor reata brava. Novillos descendientes de aquellos otros que seleccionara su augusto padre, el referente ganadero por excelencia, caballero rejoneador y Alcalde de Jerez de la Frontrera, don Álvaro Domecq y Díez. En "Los Alburejos" se siguen conservando costumbres centenarias que nacen del amor por el caballo y el toro. Tradiciones que se muestran en el espectáculo "A campo abierto". La amistad con el Rey Don Juan Carlos le llevó a crear la Escuela Andaluza del Arte Ecuestre,  para mayor gloria del caballo de Pura raza española, aquel que seleccionaran los monjes cartujos. Alvarito Domecq es una escuela de valores. De afición,  de elegancia en el trato,  de coraje, de señorío y de éxito. Una vida llena de triunfos, dentro y fuera de los ruedos. Bajo el ala de su sombrero de ala ancha se dibuja el retrato del caballero español. Opus, Universo, Uranio..., son nombres grabados con herraduras de oro sobre el horizonte de la memoria. Permita que hoy levante mi catavino con un brindis para decir:

Qué suerte tiene Jerez
de tener a un caballero
estirpe de los Domecq.

Garrochista y ganadero,
arte en la plaza y la vida,
Álvaro Domecq Romero.

sábado, 14 de julio de 2012

"Ocultada y Centenaria. Insignias del PRE". Reportaje sobre estas dos importantes yeguas de Pura Raza Española publicado en la Revista Trofeo A la vaquera. Por Rafael Peralta Revuelta.



El reportaje, publicado en la Revista Trofeo A la Vaquera.
Antonio Miura y José Peña Ortega sobre la yegua "Ocultada III".

La yegua Ocultada en una exhibición vaquera en SICAB.

Preciosa instantánea de los hermanos Peña Ortega y el amparador Rosendo. Ocultada es la yegua de la izquierda, de capa torda rodada, aún a cuatro riendas, cuando comenzaba a correr becerros.

Espectacular echada que le dio el Campeonato de España de Acoso y Derribo a José Peña Ortega sobre "Ocultada III", yegua PRE del hierro de D. Aniceto Fernández Ordás.


"Centanaria III" y Joaquín Olivera.

Centenaria, yegua nº 22 del hierro de Peralta.

Joaquín Olivera Peña ejecuta un ejercicio sobre la yegua de Pura Raza Española, Centenaria. Las gradas abarrotadas en una de las finales de Doma vaquera, celebradas en el Real Club Pineda de Sevilla.

Joaquín Olivera Peña y la yegua PRE "Centenaria III", de la ganadería de Ángel y Rafael peralta. Tres veces Campeona absoluta de España de Doma a la Vaquera (Años 1981, 1982 y 1983). Fotos: Rafael Lemos Santos. 



Ocultada y Centenaria, insignias del PRE

Hay dos nombres de yeguas que son sinónimos de gloria y leyenda del Pura Raza Español. Tanto la yegua “Ocultada III” como “Centenaria III”, en décadas distintas, marcaron un hito no sólo en la Historia del caballo de nuestro país, sino de sus distintas disciplinas ecuestres: el Acoso y Derribo, y la Doma Vaquera. Cada una, en su terreno, cambiaron el rumbo de la raza española, rompiendo antiguos conceptos sobre la posible funcionalidad de los PRE en las diversas modalidades hípicas.


“Centenaria III”, tres veces consecutivas Campeona de España de Doma Vaquera

El 26 de febrero de 1970 nacía la yegua “Centenaria”. Hija del semental de Yeguada Militar “Leopardo” y de la yegua “Beduina”, propiedad de los hermanos Peralta, “Centenaria” llegó a manos de D. Joaquín Olivera con dos años de edad. Ya, desde potra, se notaba en ella su distinción y una viveza inusual en sus movimientos.

 Con sólo cuatro años de edad, debutó en su primer concurso de vaquera, concretamente, en la Feria de La Puebla del Río. Desde el primer momento, “Centenaria” mostró, en palabras de D. Joaquín Olivera, “sus buenas aptitudes para aprender”.

 Asimismo, afirma que su carácter era “excepcional”, con temperamento pero “pura bondad”, y su boca, “como una seda”.  De la misma manera, su trabajo en la pista lo define como “uniforme y sin titubeos”. Y es que la yegua “Centenaria” fue tres veces consecutivas Campeona de España de Doma Vaquera, concretamente, durante los años 80, 81 y 82.  Y le hubiera correspondido un cuarto campeonato, en 1979, si no se hubieran dado las circunstancias que el propio protagonista nos narra: “Por entonces, las puntuaciones se daban en la megafonía antes de terminar el concurso, y Golondrina, mi otra yegua, ya había ganado. La única que le podía ganar era “Centenaria”. Cuando me tocó salir con ella, comenzó a diluviar fuertemente, y por mi juventud, y debido a la euforia de sentirme ya campeón, obvié la mitad de los ejercicios establecidos y me puse a dar piruetas…  Total, que ese año ganó “Golondrina”.

  En aquellos concursos celebrados en el Club Pineda de Sevilla, con las gradas absolutamente abarrotadas -como muestran las fotografías de la época-, la yegua marcada con el número 22 de la ganadería de los hermanos Peralta levantó la admiración del numeroso público que allí se daba cita. El arte de la marisma, el sentimiento y la hondura del campo, el aire de la Baja Andalucía y la esencia del Guadalquivir se unieron en una simbosis perfecta: Centenaria y Olivera, Olivera y Centenaria, demostraron como la perfección de la doma vaquera no está reñida con la juventud ni con una raza de caballos determinada.

 Se retiró siendo Campeona de España en el año 82, triunfo conseguido en el Club Hípico La Dehesa de Madrid. Tras esto, “Centenaria” fue prestada a D. Álvaro Domecq Romero, a petición de éste, para hacer una gira por España dentro del espectáculo “Cómo bailan los caballos andaluces”, siendo montada para tal cometido por expreso deseo de su dueño por D. Luis Ramos-Paul.

 Murió con treinta y un años, en la finca “Puñana”, de la familia Olivera, siendo homenajeada en 1998 en SICAB, presentándose de la mano de propietario, D. Joaquín Olivera, con todos los honores, por última vez en una pista.





“Ocultada III”, Campeona absoluta de España de Acoso y Derribo en 1991


En el mundo de la garrocha, hay una yegua que marcó un antes y un después en los campeonatos nacionales. “Ocultada III”, nació en enero de 1984. Hija del célebre semental del Hierro del Bocado “Poseído VI” y de la yegua “Ingeniosa VII”, “Ocultada III” pertenecía a la ganadería de D. Aniceto Fernández-Ordás.

 D. José Peña Ortega ya había sido Campeón de España en 1988 con el caballo “Germano”, del emblemático hierro familiar de caballos anglo-árabes de Manuel Peña Gutiérrez. Tras aquella edición, hubo dos años en los que no se concursó debido a la epidemia por peste equina.

 Por entonces, D. José Peña ya comenzó a montar en una yegua torda rodada, morfológicamente “muy proporcionada”, de “cuello fuerte” y de “buenas piernas”. En muy poco tiempo, ya alcanzó el nivel de “Germano”, teniendo una gran intuición y listeza, “empleando el conocimiento siempre para bueno”.

 Su carácter era “temperamental” pero “con buen son”, con mucho temple. Estaba muy arreglada a la vaquera y jamás trató de protestar de la cara. Su boca era “dulce”, llevando siempre un hierro pequeño, debido a su extraordinaria sensibilidad.

 A la hora de correr, destacaba por sus enormes facultades y su gran corazón, reaccionando brillante y rápidamente ante cualquier situación, con una gran capacidad resolutiva. Estas mismas cualidades las mostraba también en los tentaderos de machos, por muchos pies que tuvieran los novillos, con una elevada capacidad de acierto.

 Al hilo de todo esto, podemos referir una anécdota que ocurrió en la final del Campeonato de 1991 con D. José Peña Ortega y “Ocultada”. El concurso se realizó en El Rocío, y por entonces, un mismo amparador podía correr con dos garrochistas distintos utilizando para ello el mismo caballo. Rosendo, amparador de la casa, ya había corrido previamente con D. Juan Antonio Peña (también Campeón de España en el año 1987) la vaca brava definitiva del último día. Al acompañar posteriormente a su hermano, D. José Peña, quiso hacerlo con la misma yegua que había utilizado anteriormente. La vaca brava que correspondió, fue una res de capa berrenda del hierro de Miura, saliendo con muchísimos pies del rodeo, como es característico en la legendaria divisa de Zahariche. Al enfilar el cuadrilátero, la yegua del amparador quedó atrás, teniendo el garrochista que colocarse en el sitio de éste y hacer él sólo la vaca, hasta que Rosendo se pudo finalmente incorporarse en los metros finales, haciéndole la collera el máximo de puntos posibles.


“Ocultada” no sólo era sobresaliente por sus facultades, sino que también destacaba notablemente por su generosidad en el trabajo. Soltaba “tranqueando”, sin salirse “un sólo tranco de la echada”, “ni hacia el lado derecho ni hacia el izquierdo”.  Siempre “se ponía en su sitio”, de tal manera que hasta se podía soltar con ella “con las riendas sueltas”. Estuvo ocho años al máximo nivel, obteniendo, además del referido Campeonato de 1991, un Subcampeonato de España en Jerez y otros destacados concursos de la geografía española.



Dos yeguas, un nuevo horizonte


Quién sabe si “Centenaria III” y “Ocultada III” coincidieron alguna vez en el campo. Es muy probable que sí, pues fueron los dos jinetes nacidos en Coria del Río, los que elevaron sus nombres a lo más alto de la Historia de Pura Raza Español.

Que dos yeguas españolas se proclamaran campeonas absolutas de España en Doma Vaquera y en Acoso y Derribo constituye, por sí mismo, un hecho antes nunca conocido. Una época. Un antes y un después en el tiempo.

Fueron dos insignes caballistas y dos yeguas tordas, domadas a orillas del río grande que llamaron los árabes, los que abrieron un nuevo horizonte, situando al caballo español en la élite de estas dos importantes disciplinas ecuestres.

 Por designios de esta vida, ninguna de las dos nos han dejado descendencia a día de hoy, pero sus triunfos y sus tardes de gloria permanecen en el recuerdo de familiares y de aficionados de todo el mundo.

La casta, el poderío, la raza, ésa que surge y se forja entre las llanuras de las marismas tartésicas del Betis, llevaron a dos jinetes y a sus dos yeguas a galopar hacia la cumbre del PRE, hacia el olimpo de los elegidos.


Ocultada y Centenaria,
la garrocha y la vaquera.
Dos historias, dos jinetes…
¡y dos yeguas de bandera!

Río del Guadalquivir,
bendito el arte que riega
la memoria de dos nombres,
de los Peña y Olivera.






      Por Rafael Peralta Revuelta.Publicado en la Revista Trofeo A la Vaquera,(Editorial América Ibérica,2012).



domingo, 8 de abril de 2012

"El último sueño de Belmonte", artículo en recuerdo del genial diestro trianero con motivo del cincuenta aniversario de su fallecimiento.


El genio de Triana, a caballo


Juan Belmonte a caballo, rodeado de amigos.

Hoy, ocho de abril, se cumplen 50 años de la muerte de Juan Belmonte. Sirva este artículo para homenajear a un personaje fundamental en la Historia del toreo (a pie y a caballo)


Carlos V del toreo

Si hay un torero del que todo no está dicho ni escrito, ése es Juan Belmonte. Muy pocos discuten que aquel hijo del quincallero, nacido en el número 72 de la calle de la Feria, sea considerado hoy día como uno de los principales arquitectos del toreo moderno. De aquellas noches furtivas toreando bajo la luna llena en cerrados y ganaderías, el joven diestro aprendería el oficio del arte de Cúchares con un concepto hasta entonces desconocido. Del torero y sacristán de la Iglesia de Santa Ana, Antonio Montes, heredaría esa idea fundamental consistente en darle una mayor importancia al mando de los brazos para alcanzar así una mayor quietud. De esta manera, ese toreo “imposible” de “El Pasmo de Triana” se basaba en un concepto revolucionario: ocupar los terrenos que pertenecían al toro. De ahí la conocida y célebre frase de Guerrita: “Quien quiera verlo, que se de prisa…”.


Al cruzarse al pitón contrario y tener una mayor cercanía a la hora de citar, variaba la dirección de la embestida del toro, y se reducía la velocidad. Como en los tres tercios en los que se divide la lidia, tres son las partes que forman la sublime trilogía de su personalísima tauromaquia: “Parar, templar y mandar”, siendo necesario para ello el “citar, cargar la suerte y rematarla”, introduciendo una nueva estética al adelantar la pierna, sacar el pecho y hundir el mentón. A partir de entonces, todo toreo de corte artista irá acompañado de estas tres últimas componentes. Toreo absolutamente revolucionario para la época, el cual, en muy pocos años, acabaría convirtiéndose en clásico.


Si Joselito “El Gallo” eleva el toreo a ciencia, Juan Belmonte lo elevará hasta darle la categoría de arte. Aconseja olvidarse de cuerpo para torear bien, y con aquellos aires nuevos, va asentando las bases del toreo moderno.


Torero de mandíbula regia, Carlos V de la tauromaquia, Belmonte es el creador de una escuela cuya influencia pervive en gran parte de los espadas actuales. El descubrimiento del pitón contrario, el sometimiento y aguante a las reses, y la innovación estética, constituyen tres de las aportaciones más importantes de un diestro que tuvo –también- tres etapas bien diferenciadas a lo largo de su carrera: heroica, de plenitud y de serenidad. 


Cuentan que “El Terremoto”, como también era conocido, tenía un magnetismo especial dentro y fuera de la plaza, de tal forma que llegaba incluso a adivinar cuál iba a ser el comportamiento de un astado nada más salir de los chiqueros. No fue, como se ha podido afirmar, un torero que necesitara su toro para expresar lo que le nacía del alma. Más bien, como decía Corrochano, Belmonte necesitaba su hora, es decir, ese instante en el que dejaba plasmada su inspiración fuera cual fueran las condiciones de los toros. Sus grandes faenas, sus gestos memorables, solían llegar en sus últimos toros, cuando la tarde caía vencida por las sombras. Los duendes lo visitaban en ese momento en el que nos hacía ver la verdad trágica de su toreo eterno.


El trianero, aquel tímido niño que quiso hacerse cazador de leones, el joven novillero que llevaba en el esportón de torear libros de Chesterton y D´Annunzio, siempre vivió rodeado de una pléyade de intelectuales: Pérez de Ayala, Julio Camba, Zuloaga, el escultor Sebastián Miranda o el escritor Valle-Inclán. Después de su retirada, compaginando sus negocios y ratos a caballo en alguna de sus fincas, sería un asiduo habitual de la tertulia de “Los Corales”, junto con su inseparable amigo Rafael “El Gallo”.




Aquel 8 de Abril del 62 




Es domingo. 8 de abril de 1962. Juan Belmonte viaja desde Sevilla a su cortijo de Gómez Cardeña en su Ford negro, conducido por su chófer particular. Le acompañan las dos señoras encargadas del servicio doméstico, Asunción y Dolores. Dentro de breves días, concretamente el 19 de abril, su Cristo del Cachorro saldrá del corazón de Triana para expirar por las calles de Sevilla. Guarda su papeleta de sitio en su cartera de piel.


Hace buen día, y Belmonte decide acosar unos becerros en compañía de Diego Mateo, el conocedor. A lomos de su jaca “Maravilla”, pasa varias horas galopando y derribando. Se baja. Atraviesa el patio. Cuando llega a la casa, se siente más cansado de lo habitual. Se quita los zahones y la chaquetilla. Lee la prensa del día. Tras pedirle a Asunción que le sirviera un whisky, ordena a las personas del servicio que se retiren. No quiere que nadie le interrumpa ni moleste. Se enciende un puro, mientras lidia, por última vez, al toro de la soledad y de la vejez. Guadalquivires de tristeza van recorriendo su alma al sobrevenirle el recuerdo de los días postreros de íntimo amigo Rafael “El Gallo”, víctima de una demencia senil. “A mi no me veréis nunca así”, llegó a afirmar tras contemplar en la cama el estado en el que se encontraba el Divino Calvo. Su marcada personalidad, a veces, obsesiva, le trae a su mente aquel reciente golpe de tos en el que escupió sangre, cuando pensó que podía tratarse de un asunto grave de salud, a pesar de que su hermano Rafael y el doctor Mozo le dijeron que no tenía importancia.


Sentado en una butaca de flores estampadas, con una bata marrón por encima, contempla en el salón, junto a la antigua espingarda, aquel retrato de Zuloaga donde el trianero aparece en su máximo apogeo. En aquel  momento, se acordaría de su eterno amigo, rival y compañero, José Gómez Ortega. Entonces, sentiría celos de la muerte de José en Talavera. “¿Por qué José, y no yo?”, se preguntaría, como tantas otras veces. Desde aquel día, Belmonte diría que Gallito “le había ganado la partida”.


Llega el ocaso, y el pitón astifino del lubricán, derrota con rabia por los campos ganaderos de Utrera. Había llegado de nuevo su hora. Esta vez, su hora definitiva. No podía resistir más. En ese instante, con el drama interior que le acompañó por tantas plazas, soñaría reencontrarse con Joselito y volver a torear juntos en el ruedo de la gloria. Todo ocurre muy deprisa. Como Larra o Marilyn, “El Pasmo” se convierte en mito y leyenda, y la noticia de su fallecimiento comienza a circular por todos los confines del planeta. Belmonte, aquel que tantas veces jugó con la muerte, el inmortal, es, a partir de entonces, historia y memoria del toreo y la cultura. Su vida es comparada en diarios norteamericanos con la de Rodolfo Valentino, Gary Cooper o Búfalo Hill.


En una oscura esquina de Triana, llega hasta el río la voz quebrada y rota de un cante por soleá:




                           Más allá del horizonte
                           se citaba con el tiempo
                           el sueño de Juan Belmonte.

                                                                       
            (Por Rafael Peralta Revuelta, Miembro de la Comisión del Cincuentenario de Juan Belmonte)

jueves, 29 de diciembre de 2011

Artículo dedicado al Catedrático D. José Sanz Parejo con motivo de su reciente homenaje en Córdoba.


El Profesor Sanz Parejo con el célebre semental Poseído VII

D. José Sanz Parejo en el homenaje que le hizo la UCO.








"Es muy difícil añadir algo cuando está casi todo dicho. Hace muy pocos días, se rindió un merecido homenaje a  José Sanz Parejo, caballero y señor del mundo ecuestre. El área de Reproducción Equina del Hospital Clínico Veterinario situado en el Campus de Rabanales, en Córdoba, tiene ya su nombre grabado tras inaugurar una placa conmemorativa en un acto que contó con numerosas personalidades del mundo equino y universitario. Catedrático de Cirugía y Reproducción, José Sanz Parejo estudió en Sevilla y, años más tarde, marcaría una época como profesor y catedrático en la Facultad Veterinaria de Córdoba. Se haría interminable enumerar los aspectos más destacados de su amplísimo currículum, pero sí podríamos destacar que dejó una extraordinaria impronta tanto en su prolífico magisterio como en darle una mayor categoría a su profesión. Siempre innovador, eficaz y brillante, además de conseguir importantes avances en el ámbito de la investigación, ha sido  gran impulsor a la hora de crear una asociación que preservara el histórico caballo español de estirpe cartujana, donde nos ha dejado sus estudios y conocimientos en obras como «Por las sendas del caballo de pura raza española».  Considero una osadía analizar la intachable carrera de alguien tan ejemplar. Por ello, quisiera terminar recordando una frase la cual tengo por máxima en la vida: «La  competencia sólo asusta a los incompetentes». Así es José Sanz Parejo, hombre sabio, de enorme espíritu de trabajo y sacrificio, pero a la vez, de gran sencillez humana. Es, quizás, su personalidad, la que más me llamó la atención desde niño, admirando en él su seriedad y un carácter y filosofía única. Ejemplo de generaciones futuras, hoy, desde el cariño, quisiera sumarme a este dignísimo reconocimiento a quien sigue siendo maestro por veredas de la amistad, del caballo y de la vida".

 Publicado en el diario La Razón: 






sábado, 3 de septiembre de 2011

"Otro cielo, Romance a los caballos de la gloria", poesía de Rafael Peralta Revuelta publicada en el nº 39 de la Revista "A La Vaquera".


 







Otro cielo ( Romance a los caballos de la gloria

                                                                                                  En homenaje a Antonio Pérez



Estoy seguro, Señor,
que arriba existe otro cielo
de praderas celestiales
con los caballos más buenos.


Allí estarán Centenaria,
Ingenioso y Gallareto,
Opus, Sudeste, Neptuno,
Ruiseñor y Lisonjero,
Lirón, Indiano y Ferrolho,
Discutido y Bandolero,
Mercurio, Sol y Cotufa,
Libertador y Soberbio,
Jaquetón y Buena Suerte,
Gaviota y Marismeño.

Porque siempre hay un caballo
detrás de un gran caballero:
José El Gallo y Pandereta,
Águila Blanca y Cañero,
Maravilla y Juan Belmonte,
Ángel Peralta con Wellington
la Espléndida de Don Álvaro,
la jaca de aquel vaquero
que apartaba como nadie
erales de los utreros.

Pasearon por la Feria,
alcanzaron grandes premios…
Caballos, caballos nobles,
¡los reyes del corredero!
Los que en una limonera
iban con aire torero,
los que entregaron sus vidas
y al hombre lo engrandecieron.
Fueron tan grandes caballos
que hasta el corazón nos dieron.


Por eso...                    
             
Por eso sigo pensando
que arriba existe otro cielo
de praderas celestiales
con los caballos más buenos.



                                                  Por Rafael Peralta Revuelta (Revista A La Vaquera, Sept-Oct 2011)



martes, 28 de junio de 2011

Sevilla, sus tradiciones y el caballo español, ensalzados en "La sombra de la Giralda", el nuevo libro de Rafael Peralta Revuelta que se presentará mañana.






El escritor sevillano Rafael Peralta presenta este miércoles, día 29 de junio a las 20,30 horas, su último libro, ´La sombra de la Giralda´ (Jirones de Azul), en la Fundación Cruzcampo de la mano del presidente de ésta, Julio Cuesta, tal y como ha anunciado la editorial en un comunicado de prensa.

De esta forma, el sello ha dicho de esta obra, ambientada en la capital hispalense, que, "bajo el manto que extiende sobre Sevilla la sombra de su más genuino símbolo, tiene lugar todo lo que en esta tierra entendemos como arte, la singular gracia de sus barrios; el aroma, el sentimiento y la música hecha oración o las luces y sombras --de oro y plata-- que revisten a los hombres que cada tarde juegan con la tragedia y la muerte ante el toro".

Asimismo, el autor de la obra, Rafael Peralta Revuelta, nació en Sevilla en 1977 y cursó estudios de Derecho en Madrid, así como en su ciudad natal. Ha participado en numerosos actos culturales en diversos puntos de España e Hispano América y publicado varias obras, tales como el ´VI Pregón Taurino de Triana´, ´Río de amores´, ´El duende y la palabra´ o más recientemente, "Soñando la gloria", con prólogo de Zabala de la Serna y presentado y publicado el pasado año en Quito (Ecuador). Actualmente, figura como columnista semanal en el diario ´La Razón´ de Sevilla. Además, el escritor es II Premio Fábula Literaria Vicente Zabala, Premio Paco Apaolaza 2005 y Premio Escaparate de Sevilla de las Letras, entre otros galardones.

En "La sombra de la Giralda" (267 págs), el autor dedica artículos a su padre y a su tío Ángel ("Único por ser diferente" y "Carta para un Centauro") y exalta al caballo español en el titulado "Hijo del viento", en "Welcome to Sevilla" -donde retrata a los milores o coches de alquiler de la ciudad y en el "Romance del campo y la Feria".

En las imágenes superiores, un foto del autor en el hipódromo de Chantilly y la portada del nuevo libro, cuyos derechos de autor serán donadas por éste a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y a la Hermandad de la Pura y Limpia.

 Más información sobre el libro: http://www.comprateunlibro.com/epages/61602418.sf/es_ES/?ObjectPath=/Shops/61602418/Products/978-84-92868-09-4

lunes, 31 de enero de 2011

"Siglos de Toros", la revista que apuesta por el campo, el toro y el caballo. Reproducimos el artículo "Retorno a la génesis: Entre el torero y el centauro", del mes de enero




El Centauro Ángel Peralta dando un pase de pecho





Excepcional natural de Rafael Peralta
 

La revista "Siglos de Toros" se posiciona como una de las revistas más interesantes del panorama literario, ecuestre y taurino a nivel nacional e internacional.

Reproducimos a continuación el artículo de Rafael Peralta Revuelta, publicado este mes :

"El arte del rejoneo y el del toreo a pie están íntimamente ligados desde el germen de la tauromaquia. Si bien, a lo largo de la historia, han podido seguir caminos diversos, existen momentos en los que ambos se unen y confluyen para dejar pasajes llenos de belleza y torería.

Si en Portugal el denominado “arte de Marialva” sigue teniendo, en número de festejos y afición, una importancia superior al toreo a pie, en España, tiempo atrás, el toreo con capa y muleta fue tomando un mayor protagonismo que el que se practicaba desde el caballo. Esta supremacía hace que el rejoneo (que tuvo su auge en los siglos XVI y XVII) quede relegado a un segundo plano, hasta que poco a poco va dejando de ejercerse en los ruedos de nuestra piel de toro.

Cañero y Conchita Cintrón, el resurgimiento

No será hasta la aparición de un militar cordobés, Antonio Cañero, cuando se recupere la tradición de torear desde un caballo. Antonio Cañero rescata el rejoneo y trae la esencia del campo andaluz a las plazas vistiendo sombrero de ala ancha y traje con chaquetilla corta.

Cañero solía sortear con los matadores del cartel, terminando muchas veces la lidia de sus toros con muleta y espada. Antes de comenzar su andadura en los ruedos participó en numerosos concursos hípicos de salto, de ahí que más tarde, saltara también en la arena a los toros sobre su célebre jaca “La Bordó” o sobre su caballo “Águila Blanca”. En 1925 culminó su temporada toreando en París, con notable éxito.

Posteriormente a Cañero, en los cosos de España y de América, sobresalió una extraordinaria amazona, Conchita Cintrón. La “diosa rubia del toreo” dejaba fascinado al público de entonces no sólo por su destreza sobre los corceles, sino por su sabiduría en la lidia de a pie, con un estilo elegante y a la vez dominador.

Caballeros en plaza, ganaderos en el campo


De las tierras albarizas de Jerez, apareció el jinete Álvaro Domecq y Díez, de familia bodeguera y ganadera y gran aficionado a la aviación. Don Álvaro fue amigo íntimo de Manuel Rodríguez “Manolete”, con el que solía pasar temporadas en el campo. El caballero jerezano, alquimista de la bravura con sus toros de “Torrestrella”, solía ejecutar la suerte suprema a estoque desde el caballo. En otras ocasiones, le gustaba instrumentar algunos pases a pie antes de perfilarse con la espada. Este gusto por el toreo a pie lo heredaría su hijo, Álvaro Domecq Romero, figura de los setenta, siempre valiente y poderoso.

Álvaro Domecq formaría cuarteto histórico con Lupi y con los hermanos Peralta. Tanto Ángel como Rafael, actuales conservadores del toro de encaste Contreras, culminaban algunas de sus memorables actuaciones echando pie a tierra. Esta faceta solía practicarla con más frecuencia el menor de los hermanos, quien solía participar a pie en tentaderos alternado con toreros y figuras.

Otro rejoneador e intérprete del toreo a pie es Fermín Bohórquez Escribano, criador de la principal ganadería brava (que lleva su nombre) para el rejoneo de hoy día, procedencia Murube-Urquijo. Asimismo, el caballero en plaza Enrique Valdenebro, Excmo. Conde de San Remy y propietario de la ganadería de “Ruchena”, solía también torear en los cosos fiel a un estilo añejo, aristocrático y señorial.

Sobre la lidia. Cómo eran aquellas faenas…


Una vez que habían colocado las banderillas cortas y el jinete dejaba su caballo y atendiendo al comportamiento del toro, se solía comenzar la faena de muleta con pases por alto –ayudados, estatuarios- o bien, por bajo, con pases de castigo, hasta llevarlo, normalmente, más allá de la segunda raya. Una vez situado el burel fuera del tercio, cada uno interpretaba su toreo por el pitón que viera más adecuado. A veces, se remataba la serie con algún molinete, trincherazo o kikirikí; otras veces, con profundos pases de pecho. Solían ser faenas más bien breves, de doce, quince o veinte muletazos, a lo sumo. Estos pases servían para preparar el toro para la suerte suprema, pero también, aportaban al aficionado un mayor conocimiento de la bravura del toro, vislumbrando así mejor cualidades tan importantes como el temple, la fijeza o el recorrido.
Figuras del toreo que rejonearon


El primer caso conocido de un matador de toros que posteriormente toreara a caballo en los ruedos fue el de José García Carranza, más conocido como Pepe “El Algabeño”. Ataviado con impecable vestimenta campera, “El Algabeño” fue fusilado en la Guerra Civil española y fue el primer rejoneador en sacar el palo de garrocha sobre el albero para parar los toros.
En la historia de la Tauromaquia hay tres casos importantes de toreros que decidieron probar suerte en el rejoneo. Tres revolucionarios, tres creadores de estilos que han marcado época: Juan Belmonte, el mejicano Carlos Arruza y, más recientemente, Paco Ojeda. Los tres supieron llevar su conocimiento del toro y de la lidia al toreo a caballo.
Estado actual


Hoy día, salvo contadas excepciones, resulta insólito ver torear al natural a un rejoneador a pie en una plaza. Cuando se bajan del caballo, es únicamente para descabellar. La razón es que el Reglamento obliga a clavar dos rejones de muerte antes de echar pie a tierra.
Interpretar esa norma para volver a los orígenes, es decir, poder intercalar toreo a caballo y a pie (o viceversa), otorgaría más prestancia y brillantez al espectáculo taurino. Instantes mágicos, como los que protagonizó Diego Ventura en una corrida goyesca en Ronda, producen en el aficionado un éxtasis de romanticismo, pureza y emoción.
Tan sólo en contados festivales, como el que actuó Julián López “El Juli”, rejoneando en Medina de Rioseco (Valladolid) o, meses atrás, el de La Puebla del Río, con Morante y Diego Ventura asumiendo los dos ambas facetas, hemos podido contemplar la maravillosa simbiosis del torero-rejoneador.
A caballo o a pie, la misma esencia


Desde el caballo o a pie, la verdad del toreo parte de idénticas directrices. Cuando caballo y jinete se conjugan a la perfección, cuando parecen forman un solo cuerpo, se forma el centauro. Sobre la arena, ante la presencia del toro bravo, tanto el torero como el centauro exponen sus vidas para crear una obra única. Los dos nacen de la mitología y buscan la realidad para alcanzar el auténtico significado del arte de torear...

 
El toreo es ensueño, fantasía,
es el arte que brota en cada suerte;
engañar sin mentir, verte y no verte
en un juego de amor y valentía.


 El toreo es la magia, es sinfonía,
es un rito sagrado, bravo y fuerte,
pues triunfa en él la vida de la muerte
cuando un toro encastado desafía.


El toreo es hechizo y sentimiento;
compás, inspiración, caricia al viento,
es el duende que se queda en la memoria.


Y es la honda emoción de la corrida,
la que templa y somete la embestida
y que asciende al torero hasta la gloria".




Este reportaje viene documentado con fotos de Antonio Cañero, Conchita Cintrón, Álvaro Domecq y Díez, Álvaro Domecq Romero, Fermín Bohorquez Escribano, Juan Belmonte (como rejoneador), Paco Ojeda (rejoneando), Carlos Arruza (rejoneando), Diego Ventura y Morante de La Puebla.


Más información: http://www.siglosdetoros.com/

sábado, 29 de mayo de 2010

"Ventura, Centauro marismeño", artículo de Rafael Peralta Revuelta publicado en el diario La Razón de hoy




Con motivo del Pregón del Corpus de La Puebla del Río (Sevilla), Rafael Peralta Revuelta dedica su columna semanal del diario La Razón al joven rejoneador Diego Ventura, con quien se crió en la finca "Rancho El Rocío" en las marismas del Guadalquivir


"Ahí estaban tus caballos aparejados como si fuesen a torear en la mejor corrida de la Feria. El público, impaciente, abarrotaba los asientos cual tendidos de la plaza. Tuyo es el trono del rejoneo. Con poco más de cinco lustros ya tenías el mando del toreo a caballo. Pero ayer te tocó torear con la palabra. Ayer tuviste que lidiar en el siempre difícil y exigente ruedo de la oratoria. Te esperaban todos tus paisanos de La Puebla del Río. Para arroparte y sacarte a hombros, como ya has hecho en esta temporada en las plazas de Sevilla, Barcelona y Madrid. Tienes el arte y el duende de la marisma. El embrujo de un Guadalquivir que vio tus primeros galopes reflejados en sus orillas. Por tus venas corre sangre de jinetes de tierras lusitanas. Amas y defiendes la verdad. Por eso tu toreo está lleno de pureza. Siempre de frente. Ante la vida y el toro. Y vibras de emoción, al citar con una banderilla o al escuchar el eco desgarrado de un cante flamenco. Los galgos son para ti más que una pasión. Y la familia y tus amigos, tus mayores triunfos. Ayer volvieron a brotar los recuerdos de la infancia. Tus primeros pasos, tus juegos de niño con el caballo y el toro. Diego Antonio Espíritu Santo Ventura, cuántos repiques de espuelas sobre tus pies, cuántas rosas toreras prendidas sobre tus manos. Hubo también un chiquillo, tu compañero de aventuras, que quiso soñar con alcanzar esa cima y llegar donde tú has llegado. Por eso me llena de entusiasmo verte triunfar en toda la geografía taurina. Por eso ayer sentí una inmensa alegría de volver a ver a aquel niño (ya hombre, y al que aprecio como un hermano) dictando su mejor lección en el Pregón del Corpus de La Puebla. Porque ayer volviste a salir a hombros, Diego Ventura, centauro del toreo y la marisma. Y porque tuya es la gloria, mi verso te canta por soleá:

No será de Portugal,

será de Puebla del Río,

porque siempre que le veo

yo le llamo: Hermano mío".
En las imágenes superiores, dos instantáneas de Diego Ventura, de niño montando el caballo Serrano del hierro de Peralta y otra fotografía saliendo a hombros por la Puerta del Príncipe de la plaza de toros de Real Maestranza de Sevilla.
Enlaces relacionados: Diario La Razón , columnistas http://www.larazon.es/secciones/opinion
y página Web de Diego Ventura

sábado, 8 de mayo de 2010

Jerez de la Frontera celebra esta semana su tradicional Feria del Caballo


Va por ti, Morenés..! (A mi amigo Tomás Morenés León)

Jerez de la Frontera está de fiesta. La tierra del vino fino celebra en estos días su tradicional Feria del Caballo entre el cante y baile por bulerías y el paseo por el real con jinetes y amazonas. Las corridas de toros se celebran a la par que el concurso morfológico y de enganches.
El miércoles se celebró la corrida del arte del rejoneo con Fermin Bohórquez, Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura a hombros en compañía del ganadero. Por eso mismo, rescatamos esta foto de Rafael Peralta paseando los máximos trofeos en la plaza de toros de Jerez. Porque como dice la letra de una soleá:

Qué bonito está Jerez
cuando anuncian los carteles
el nombre de Rafael...

lunes, 8 de marzo de 2010

lunes, 26 de enero de 2009

Rafael Peralta Revuelta pronunciará el Pregón del Paseo de Caballos y Enganches por el Real de la Feria.




Rafael Peralta, hijo del rejoneador del mismo nombre, ha sido designado por el Real Club de Enganches de Andalucía, cuyo Presidente es Jesús Contreras Ramos, para pronunciar el Pregón del Paseo de Caballos y Enganches por el Real de la Feria, que tendrá lugar (D.M.) el próximo 25 de abril.
Rafael Peralta Revuelta, amante del campo y de los caballos, es licenciado en Derecho y escritor. Esta disertación coincide con el XXV aniversario de la Exhibición de Enganches que todos los años tiene lugar en la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla.

(En la imagen, Rafael Peralta Revuelta, en el centro, junto a su padre y su tío).